viernes, 11 de marzo de 2011
La pared Pink Floyd
El maestro lector y escritor cuerpo y emociones
El maestro lector y escritor cuerpo y emociones
Después de observar el video y hacer la lectura de Daniel Pennac (como una novela). Lo primero que se puede evidenciar es que el tipo de maestro que nos muestra el video es un maestro autocrático, controlador, represivo, transmisor de contenidos, incapaz de trasmitir emociones, un verdugo de la educación. Hoy desafortunadamente la escuela todavía posee maestros de estas características, pero afortunadamente nos estamos educando para cambiar esto ya que como afirma Daniel Penacc “la educación si tiene futuro” y nosotros los maestros que nos estamos formando seremos los encargados de esta tarea.
Los niños “dicen no necesitamos que controlen nuestro pensamiento, no mas sarcasmos en el salón de clases”., el video nos muestra que los niños explotan y se rebela contra el sistema, esto sucede por que no es feliz, La escuela tiene que ser un sitio de placer y no de dolor. El maestro en muchas ocasiones solo espera que mediante una evaluación el alumno satisfaga su ego, el video lo describe perfecto, cuando los niños se trasladan por la banda y el resultado es un embutido; esto se relaciona mucho con la metáfora del ganso que cogemos por el cuello de Ana machado.
Daniel pennac en su texto nos describe muchas pautas para generar pasión por la lectura, pero relacionándola con el video debe servirnos como maestros para generar pasión por enseñar, Hay que ser humanos expresar nuestros sentimientos afectar a los alumnos por aprender, hay que contagiarlos del placer de leer, debemos estimular a esos escritores en potencia, pero para eso debemos como maestros escribir y leerles a ellos. En la escuela debe desaparecer la idea que se tiene que sufrir para aprender. Pero para esto se necesitan de maestros que realmente quieran enseñar que disfruten y contagien a sus alumnos y que aprendan junto con ellos.
lunes, 7 de marzo de 2011
MITO O REALIDAD ?
sábado, 5 de marzo de 2011
CUANDO VIVIR SE VUELVE UNA INSTRUCCIÓN…
Toda mi vida he estado en las aulas, entrando y saliendo, aunque nunca fui buena estudiante, nunca me gusto faltar al colegio y después de haber reprobado un año, estaba segura que solo en clase me sentía a salvo. Pero… a salvo de qué? A salvo del mundo de verdad, al mundo cruel que estaba en mi casa y en el camino solitario que tenía que recorrer para llegar a ella. A pesar de ser etiquetada como una de las peores de la clase, siempre ocupando los últimos puestos, era allí donde escribía y leía sin restricciones, cartas, notas, mensajería instantánea en pedacitos de las últimas hojas de los cuadernos, y era yo, lejos de las novelas de la tarde y el sonido ensordecedor de la pulidora y la soldadura de mi abuelo. Así que fue en el colegio donde en la tranquilidad de sus paredes aprendí a amar las palabras. De pronto, la paz de las letras se vio alterada por la rendición de cuentas, entonces, tenía que dar informe detallado de lo que había leído por medio de resúmenes que no sabía hacer, de volver a los textos para buscar respuestas a los interminables cuestionarios de recuperación de información y control de lectura, y allí me enoje con la lectura y nuestra relación no volvió a ser la misma por muchos años, cuando Clara Cuervo habla en uno de sus textos de la predisposición a rechazar la lectura y la escritura y de cómo esto se traduce en tedio y rechazo a la vida misma, me recuerda este triste periodo de disgusto con la lectura y la escritura que viví, pero que afortunadamente he superado.
Hoy como maestra, tengo que ingeniarme la manera de torear estas cornadas de los libros de comprensión de lectura llenos de actividades de selección múltiple y aburridos ejercicios para subrayar la idea principal, todo para desarrollar las habilidades necesarias para seguir instrucciones, es casi como la mecánica de copiar del tablero en determinado tiempo, entiendan o no "¡deben leer y escribir!", La presión para que los niños adquieran la mecánica de la copia es muy fuerte en el colegio, los afanes y los gritos que rayan en el irrespeto con los estudiantes me aturden un poco, no quisiera estar en el puesto de los estudiantes cuando la profe grita, y esas actitudes donde al abuso de autoridad y negligencia por parte de los docentes apartan a los niños y las niñas del deseo de aprender y de explorar, hago un llamado a la dulzura de las y los profes, hago un llamado al acompañamiento, a la cercanía. Pellizquémoslos con cuentos de fantasmas y casas embrujadas, empujémoslos con historias de robos y asesinatos con detectives astutos, deleitémoslos con las recetas de gramática de Rodari. Hagamos de las aulas un refugio seguro para nuestros niños, así nos digan que nuestro salón es el más indisciplinado dejemos compartir historias fantásticas.